Coneja

Escrita, dirigida, interpretada y hasta casi digerida por Esperanza es teatro y es ella misma, por todo y sin más. Estaréis convencidos. No sé de qué puro me habla, ni quién, ni en qué estado

Coneja, es una payasada que gira en torno a los sueños rotos. Con la clara intención de ofrecer un disparate surrealista trata de manera subversiva los conflictos internos que surgen durante el embarazo, la conciliación y en la educación de los hijos. Un monólogo con auténtico gancho escrito por una rebelde que se atreve a poner el dedo en la llaga de las cosas que nadie te cuenta y que te hará reflexionar sobre el desplazamiento al que se ve abocada la mujer una vez que se convierte en madre.